02 noviembre 2011


Un día, una dueña de casa buscaba leña para su cocina, estaba cerca del rio cortando una rama de un árbol caido, cuando se le escapó el hacha de las manos y fue a parar al fondo del rio.
La mujer suplicó a Dios y Él apareció. Le preguntó:
¿Por qué estás llorando mujer?
La mujer respondió que su hacha se había caido al rio.

Dios entró al rio, sacó un hacha de oro y le preguntó a la mujer: ¿Es esta tu hacha?
La noble mujer respondió: No Dios, no es esa.
Dios entró nuevamente y sacó del rio un hacha de plata y volvió a preguntar: ¿Esta es tu hacha mujer?
-No, respondió la mujer...
Dios volvió nuevamente al rio y sacó un hacha de hierro y madera y de nuevo preguntó: ¿Es esta tu hacha?
-Sí, respondió ella, ésa es...

Dios estaba tan contento con la sinceridad de la mujer que la mandó de vuelta a su casa, regalándole las otras dos hachas, la de oro y la de plata.
Otro día, la mujer y su amado esposo estaban paseando por los campos, cuándo él tropezó y cayó al rio. La infeliz mujer, que no sabía nadar, se puso a suplicar a Dios, Él apareció y le preguntó:
Mujer, otra vez tú ¿por qué estás llorando?.
La mujer respondió que su esposo se había caido al rio y se había ahogado.
Inmediatamente, Dios se tiró de cabeza al rio, sacó de las mechas a Brad Pitt y le preguntó a la mujer: ¿Es este tu esposo?

-Sí, sí, asintió la mujer.
Entonces Dios se enfureció: Eres una mujer mentirosa!!!, exclamó.
Pero rápidamente la mujer le explicó;
-Dios, usted perdone, pero fue un malentendido. Si yo hubiese dicho que “no”, entonces Ud. me habría traido a Mel Gibson del rio y si le hubiera vuelto a decir que tampoco era él, Ud. me habría traido a mi marido, y cuando dijera que sí, Ud. me mandaría a mi casa con los tres hombres.
Más, yo soy una pobre mujer y no podría cometer trigamia, por eso es que le dije que sí al primero de ellos...

Dios halló justo el comentario de la mujer y la perdonó...

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