28 febrero 2011

MOISES,JESUS Y EL VIEJECITO



Moisés, Jesús y un viejito decidieron disputar un juego de golf, y el campo se llenó de fanáticos antes del partido.

En el hoyo considerado como el más difícil porque tenía un lago en el medio, Moisés tiró primero. La pelota salió disparada, cayó en el medio del lago y se hundió. Moisés caminó hasta el borde, alzó su palo, hizo que se abrieran las aguas, bajó caminando hasta donde estaba la pelota y, de un golpe, la sacó del fondo. Con sólo otro golpe, la metió en el hoyo, y la gente aplaudió emocionada.
Luego fue el turno de Jesús. La pelota salió igualmente disparada, e igualmente fue derecho al lago, pero de repente se detuvo y quedó suspendida a escasos centímetros de la superficie. Jesús caminó entonces sobre las aguas y con un golpe preciso, mandó la pelota directamente al hoyo. La ovación de la gente fue ensordecedora.
Por último, le tocó el turno al viejito. La pelota, una vez más, cayó en el lago y se hundió, y el público hizo un respetuoso silencio preguntándose qué podría hacer el pobre viejo. De pronto, del agua saltó un pez con la pelota en la boca y, justo en ese momento, pasó un águila que lo pescó al vuelo. El águila se alejó volando por el límpido cielo llevando el pez en su pico, mientras éste sostenía aún la pelota. Entonces, como salida de la nada, apareció una nube negra, y de ella brotó un rayo que, pegando certeramente en la cabeza del águila, la hizo caer. En su descenso, el ave soltó al pez, el pez soltó la pelota y ésta cayó exactamente en el hoyo. Primero se hizo un silencio dramático y luego la gente, enloquecida, irrumpió en cerrado aplauso para el viejito.
Jesús se acercó entonces al viejito, que sonreía tímidamente, y le dijo: - Papá... dejate de joder.

DIA DE SUERTE



Ese dia en el desayuno,el camarero le acercó una bandeja que en lugar de las consabidas seis tostadas
que acompañaban cada mañana a su mermelada,contenia siete.
El hecho hubiera hubiera quedado en el olvido si no fuera porque el billete del autobús que habia tomado
al salir de su casa tenia el número 07070707.
El señor Pérez se dio cuenta de que todo esto era mucho más que una coincidencia,Era una especie de señal.llamado"
Una extraña señal,sobre todo al recordar en un leve ejercicio de memoria que él mismo había nacido un 7 de julio.
Como para alejar de sí estas extrañas ideas,abrió el periódico al azar,no casualmente en la pagina siete.
Alli en el centro de la hoja,se encontró con la foto de un caballo llamado "fortunaamispatas" que,con el número siete
competiría en la carrera siete del dia siguiente,dia 7.El señor Pérez contó las letras del nombre del caballo,eran 16 y sumó 6+1:7.
Y en un reflejo ancestral alzó la vista al cielo en señal de gratitud.
A la mañana siguiente entró en el banco y retiró todos sus ahorros y como le parecieron magros hipotecó la casa y consiguió
un préstamo.Luego cogió un taxi,cuya placa por supuesto,terminaba en siete.
Llegó al hipódromo y apostó todo el dinero al caballo número siete en la séptima carrera;coincidentemente,aunque esta vez
con su complicidad,hizo su jugada en la ventanilla siete.
Después de la apuesta se sentó -podría jurar que fue sin darse cuenta- en la butaca siete de la fila siete.Y esperó.
Cuando arrancó la septima carrera,la grada se puso de pie y estalló en un desorden desproporcionado;pero él se mantuvo
con serenidad.
El caballo siete tomó la delantera desde el arranque y pasó al frente del pelotón ante las gradas,entre el repicar de los cascos,
la vorágine de polvo y los gritos de la multitud.
La carrera finalizó precisamente a las siete en punto y el caballo número siete,de la carrera siete.....
Como todo lo indicaba......Llegó septimó......